De la envidia

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Cuéntame.
-Maestro, hoy vi a un amigo bailar y sentí envidia, sé que yo lo hago mejor que él pero él tenía ropa especial y zapatillas y la gente le miraba y aplaudía. ¿Por qué siento envidia, Maestro?
Como puedes ver la envidia te motiva, es un alimento, te remueve y dinamiza. Gracias a la envidia haces cosas. Te dirán que las cosas hay que hacerlas de corazón, pero también puedes hacerlas de estómago. Te cuesta digerir eso que ves y tus sentidos te muestran. Te cuesta digerirlo. Ten cuidado con la envidia pues te traerá problemas de estómago. Por otro lado, muévete. Haz lo que puedas hacer, organiza esa envidia, ese querer hacer cosas, y hazlas. Por algún lado tienes que explotar. Tú debes hacer algo y no lo estás haciendo, la envidia es la amiga que te lo recuerda. Y si tal cosa es imposible, y si es estúpido tener envidia, la envidia entonces es la maestra, quien te enseña a admirar donde antes no admirabas. Tu orgullo se interpone a tu humildad. Si fueras humilde simplemente sonreirías ante las acciones de los demás. Pero tu orgullo te ciega y la envidia te domina. Por eso la envidia es una maestra. la envidia te señala el control del ego sobre ti. Cuando tengas envidia, piensa, ¡mi ego! Mi ego vuelve a controlar, ¡mi orgullo! Entonces mira sonriente a tu envidia, sonríe a tu estómago y toma el control. La envidia es una serpiente y un látigo que te despierta, sé amigo de tu envidia, dale de comer lo que quiera, en realidad la envidia no es tan poderosa como parece. basta que te gires sobre ti mismo, basta que pienses en eso que tú no tienes que la otra persona sí tiene, basta que veas eso y pienses si puedes ser completamente feliz sin esas cosas. Como sabes, puedes ser plenamente feliz sin esas cosas. luego la envidia es el estridente chirriar de fanfarria que hace tu organismo, una celebración, algo que te recuerda que eso que quieres, en realidad, no lo necesitas. Puedes tenerlo o no alguna vez, pero ¿y los que te envidian a ti? ¿crees que nadie te envidia? La envidia es un motor que habita en el ser humano, sirve para moverse. Otros habrá que te envidien a ti, ¿qué puedes decirles? Que es estúpido que te envidien ya que tú — también eres envidioso! Acepta tu envidia, acepta la envidia como algo humano en todos los seres. Y hay de aquel que no sea envidioso, pues esa persona que no sabe lo que es la envidia, descubrirá alguna vez que los demás tienen envidia y él-¡no!.
La envidia y los celos son primas hermanas, van de la mano, por eso hay quien pasa rápidamente de lo uno a lo otro y se encuentra teniendo problemas de vejiga. Aquellos que no pudieron marcar territorio tienen problema de vejiga. Yo envidio tu envidia, muchacho, pues tu envidia te hace senti vivo, una viveza tan básica, tan directa, tan posesiva. Permíteme entonces que te robe tu envidia, dejame que te libere, cada vez que sientas envidia deja que otros te la roben, los hay más envidosos que yo y en cuanto ven que tu envidia es grande, la quieren para sí mismos.
Baila con tu envidia, al igual que bailas con tus celos. Estas dos hermanas bailan para ti, son picantes, siéntete afortunado, muchacho, la envidia visita tu estómago, esa diosa te quiere, baila dentro de ti. En el momento que le sonrias, ella se para y deja de bailar. la comprensión de tu envidia hace que la pierdas, ¿seguro que quieres liberarte de tu envidia? Luego puede pasarte como a mi, que quiero ¡tu envidia!. Y en cuanto la quieres, se va.

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