La revelación consentida.

ImageExiste una revelación consentida, así como una revolución consentida. Hablemos primero de la revelación consentida, me urge más hablar de esto ahora. Por ejemplo, wikileaks, el programa de Jordi Évole, las cuentas de Bárcenas, otros casos de corrupción. Mucha información con raíces en la realidad, que consumimos, indigna, moviliza. El efecto más poderoso es la sensación de ‘catarsis’ que produce, sensación de liberación. La verdad nos hace libres, cierto. Unas gotas de verdad nos producen un controlado orgasmo y cierta sensación: como ‘eso’ ahora sale a la luz, se revela, pues las cosas van o pueden cambiar. Algo así se transmite también desde organizaciones que nos guiñan el ojo, exteriorizan sus debates internos, buscan hacernos ver que algo cambia dentro, como el afán reformista demócrata de cierto sector del 15M. sin embargo el sector anarquista del 15M es invisibilizado, ¡ni ellxs mismos saben que son anarquistas! Ni de izquierdas ni de derechas, dicen. Encontramos, por ejemplo, en la lucha indignada dentro del sector médico, médicos de cabecera que creen en su lucha, pero siguen con la mejor de sus intenciones fieles a unos conocimientos erróneos. El sistema no permite que la información correcta les forme. Entonces, ciertos escapes, filtraciones, investigaciones, no tienen por qué ser provocadas desde el poder, simplemente se permiten, se controlan, pues cumplen esa función catártica que antes deciamos. Sin embargo, la información radical, la que cambia de raiz, la revolución de raíz, esa no se produce. Se produce a niveles… permitidos. En cuanto esta revolución quiere avanzar es sistemáticamente boicoteada, ridiculizada, distorsionada. cueste lo que cueste. La situación privilegiada del poder permite al poder mismo cortar aquello que verdaderamente puede producir un auténtico cambio social para bien común. Esta visión es un tanto pesimista. El único punto de luz que veo en este entramado es un cambio exponencial de conciencia a nivel planetario, tan brutal, tanta masa crítica modulada por el poder, creciente, efeverscente, a punto de ebullición, que el poder no pueda evitar el cambio radical. y para que eso llegue solo se puede seguir luchando, seguir informando, seguir siendo radical y constante, permanecer en este sentido aunque aparentemente parece que estamos luchando como hormigas intentando escapar de una caja de zapatos en manos de un niño que ya es adulto y su inocencia de antes se convirtió ahora en despiadada psicopatía.

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