Escribir

ImageEscribir exclusivamente para desahogarse es como tú ya sabes qué. Puedes hacer el amor, disfrutar de los sentidos. Lo mismo sucede con la escritura. Igual no te lee nadie, qué importa eso, si quieres escribir, escribes. Es algo que puedes hacer, lo haces. Cuando quieres escribir, puedes dejar que la inspiración llegue, que acudan las palabras, las frases. Comienza la aventura, no tienes ni idea de qué vas a escribir, pero lo que sí tienes claro es que quieres hacerlo. Lo haces.

Esa espera previa a la escritura, a la acción, es un momento de meditación, de reflexión. La energía se agolpa  a tu alrededor, condensas tu alrededor en palabras. Es muy poético. Igual te sobrevienen historias, versos, lo que el momento quiera contar. En mi caso, vivir al lado del mar, terminar de desayunar, que la brisa marina acompañe, las risas de la playa, un acordeón, el romper de olas, ese relax, facilita las cosas, ¿no?. Hideputa. Tanto las facilita que, cabe preguntarse, ¿tiene sentido escribir?

Entonces la pausa vuelve a protagonizar la historia, la recarga, de nuevo hay condensación y la frase queda escrita. Es un sueño hecho realidad. Algo no manifiesto queda escrito. Uno crea, igual no necesariamente uno crea grandes historias, puede ser cotidiano, tremendamente aburrido para muchos.  Reconozco que cuando escribo -ahora- tengo el aliciente de que sé que alguien va a leer lo que escribo. Sé, que entre mis contactos de Facebook, alguien hay que hará click y pasará unos minutos conmigo, compartiendo estos momentos. Aunque sea a destiempo, escribo y al otro lado, en otro momento, soy leído. Es un traspaso, un dar, recibir.

Yo me tomo el tiempo, el arte de escribir, pero es que la otra persona tiene que tomarse el tiempo de leer, de realizar de nuevo la escritura, esta vez en su mundo, su interpretación, tu vivencia, nada que ver con la mía. El nexo es, en este caso, un blog, un soporte donde poder escribir y poder leer, releer, corregir, reflexionar.

Cuando escribo un post del blog una de las partes que más me gustan es escoger la imagen para ilustrar el texto. Es una aventura, me meto en Google, sección imágenes, escribo la palabra que quiero, por ejemplo, ‘escribir’, le doy a buscar y miro los resultados. Entonces encuentro la imagen que me llama la atención, que ilustra el contenido o que aporta un complemento, matiz, como en este caso, la imagen del mono. Lo que estaba escribiendo hasta ahora era todo muy pasteloso, muy lindo. Relax, el placer de escribir, Pero de repente, entre las idílicas imágenes de la escritura que hay en Google, aparece esta otra, el mono con cara desencajada, un ser natural, instintivo, que teme ser reprendido, que le corten su libertad. Para más inri quien escribe estas líneas que lees tiene también ese aspecto humano peludo. sin duda la imagen escogida habla de una realidad que no es la mía actualmente a nivel de sentimiento aunque tiene su gracia.

Hay muchas imágenes inspiradoras asociadas a la palabra ‘escribir’, escogería otra, pero ya siento esta sensación de satisfacción, como cuando has comido y sí, comienza la gula, puedes seguir escribiendo pero hay que saber finalizar a tiempo.

¡Salud!

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