¿Sentido biológico de la muerte?

Inyeccion-letal-La-ciencia-detras-de-las-penas-de-muerte-3Hoy quiero escribir sobre la muerte, sobre el hecho de morir. ¿Por qué morimos? ¿Qué sentido tiene la vida si vamos a morir? No parece muy lógico, ¿verdad? Pero, ¿por qué debería ser lógico? ¿no?. La enorme diferencia entre hacernos estas preguntas antes y ahora radica en el hecho de que ahora conocemos -o podemos conocer- las 5 leyes biológicas descubiertas por Hamer. Estas leyes nos certifican, nos demuestran, nos confirman que el organismo debe sobrevivir en equilibrio. Lo más importante es eso, sobrevivir en equilibrio. En el momento en el que hay una alteración del equilibrio de la supervivencia, el organismo se adaptará al medio, buscará ese tipo de equilibrio nuevamente, el de su supervivencia estable. Eso son las enfermedades, procesos de adaptación y vuelta al equilibrio, capacitar al organismo para aquello para lo que no estuvo en cierta ocasión capacitado y garantizar así su supervivencia estable.
Entonces, hay un sentido en los procesos biológicos, un sentido de supervivencia. Hay un desarrollo ‘inteligente’, sabio, perfecto que genera evolución, adaptación y aparecen fenómenos como el de la conciencia humana. Y aquí es donde entramos ya en el umbral de las preguntas sin respuesta clara.
Caminemos un poco por estas arenas movedizas.
Una de las cualidades de la conciencia es la de poder ser conscientes del hecho mismo de que somos conscientes:  la autoconciencia. La autoconciencia nos lleva al desapego, nos damos cuenta de que ‘no somos el cuerpo que observamos’, no podemos ser ‘aquello que observamos’. No somos la mente y comprobamos que a lo largo de una vida, por corta que sea, sucede que, tanto cuerpo como mente cambian, están sujetas al cambio. No sucede así con la persona, la persona es la constante. Puede haber alteraciones de la personalidad, alteraciones de la psique que nos lleva a adoptar y desarrollar otras identidades pero el sujeto que se encuentra alterado es el mismo siempre, independientemente de que viva o no estas alteraciones, crea el sujeto ser una u otra persona, desarrolle o no varias personalidades. Hay siempre una entidad constante en cada ser vivo aunque el organismo a nivel psique y tejidos tenga cambios. Debido a esta ‘inmutabilidad’ del hecho constante existencial de la persona, mucha gente cree que la muerte solo es un cambio más. Como cuando apagas o rompes un televisor, la señal, la frecuencia sigue estando ahí en las ondas, en el espacio y en el tiempo, solo es necesario sintonizar y reproducirla desde otro televisor. Pero esto es solo una creencia.
Retrocedamos entonces.
¿Qué sentido tiene el desarrollo evolutivo de la vida? Podemos considerar que, desde que una nueva persona aparece en un organismo hasta que deja de estar ahí, hay un programa biológico que hace que el organismo crezca, permanezca en el tiempo tantos años, y finalmente desaparezca. En este tiempo de estancia en el planeta el organismo participa de la perpetuación de la especie, de otros organismos como él. ¿Para qué? La naturaleza, la vida, pone el 100% de su empeño en que esto funcione y sea así. ¿Por qué? Puede decirse que los organismos viven suficiente tiempo como para garantizar la supervivencia de sus hijos ‘perpetuadores’ de la especie.

La vida se mantiene así misma.
La muerte es el fin físico del desarrollo evolutivo de cada organismo al servicio de la perpetuación de la vida misma sobre la Tierra. Es necesario morir para dejar paso a los nuevos organismos cuya misión es la estar vivos, existir hasta que llegan los siguientes. No matar es propio de la vida y defenderse para sobrevivir también lo es. Que organismos se maten entre sí por la supervivencia es normal, lo que prima es sobrevivir, ese es el espíritu, la supervivencia. Precisamente, porque el sentido es una supervivencia estable, y estable quiere decir constante, tiene sentido no buscarse problemas de más, ni ser conflictivo salvo para lograr la supervivencia estable de uno mismo. Uno mismo es la vida, lo cual incluye esta lucha interna y conflictiva por la supervivencia. esta lucha nos mantiene vivos. Nuevamente la lucha nos da la paz. La vida consiste en no luchar y luchar al mismo tiempo. La ética tiene sentido cuando sirve a estos propósitos, la paz o la lucha. Eso es lo ético. La política igualmente. Pero luchar entre nosotros, ¿quién lo quiere? El sentido es la supervivencia de la vida misma. El sentido no es la supervivencia de nuestra especie, ni de nuestra civilización o las costumbres de mi barrio. El sentido es la supervivencia estable de la vida misma. La paz definitiva, la más extensa, profunda y externa paz es una herramienta más de supervivencia estable. La meditación, la profunda meditación que nos afina y armoniza en el mundo, logra igualmente la supervivencia estable de la vida.

Todo esto que escribo no excluye, ni niega ni afirma, la posibilidad de la vida después de la muerte. Pero sí explica el sentido de la muerte en esta vida, un sentido biológico,  a saber, resumiendo, morimos para que la vida pueda seguir existiendo ferozmente, pues si no es así de feroz, no sobreviviría la propia vida. Esta visión nos puede resultar un tanto decepcionante, sobre todo si tenemos en cuenta la programada ilusión en otro mundo que nos han grabado a fuego a los humanos desde hace milenios culturalmente. No sé hasta que punto el creer en otra vida forma parte ya de nuestra biología…

Por otro lado tenemos el hecho experimental de la meditación. Mediante la meditación profundizamos conscientemente en el ahora. El ahora está hecho de esta vida, esta vida cuyo origen desconocemos, esta vida que nos mantiene vivos, que nos ha creado, al menos biológicamente, donde la capacidad de amar se nos muestra como una herramienta de supervivencia estable y pacífica, constructora y renovadora.

Anuncios

Un comentario en “¿Sentido biológico de la muerte?

  1. El objetivo de todo ser vivo, en efecto, consiste en consumir orden del entorno. Prefiero “orden” a “equilibrio”, porque “equilibrio” me remite a la idea de compensación de la balanza, de repartir el mismo peso en un platillo y otro. Esta idea de balanza la utilizan los estamentos de poder para hincarle los colmillos a la mayoría y vampirizarla de por vida. Ejemplos paradigmáticos de esa macabra balanza institucionalizada: tiene que haber ejército para que haya paz; tiene que haber consumo para que haya trabajo; etc. La gente que se deja clavar los colmillos es precisamente la que no entiende que la vida es orden y que hay que dejarse llevar hasta la muerte de manera ordenada, es decir, digna. Los seres vivos sin conciencia siguen sin problemas el curso del orden biológico. Los seres humanos, por el hecho de tener conciencia, deben tomar conciencia de un orden superior en el plano ético. Si un mosquito me chupa la sangre, hay un orden natural de las cosas; si me la chupa un banquero o un político, no: eso es un desorden, y toda persona de orden se revuelve contra eso. La justicia ética, no la jurídica, es el orden superior que deben buscar los seres humanos. Ahí está la trampa de la falsa democracia: si vas contra el equilibrio del sistema eres un desestabilizador, un desordenador y un desordenado: un desequilibrado, un guarro de mierda (la limpieza es, para el sistema, el no va más del orden). La línea recta, por ejemplo, es otra trampa del sistema, y cala en las personas que no entienden la muerte y la temen: morir no es acabar la línea, es entrar en el ciclo: la idea es circular, no lineal. Las personas dignas, como dice Jesus Lizano, no son rectas sino curvas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s